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PRESENTACIÓN

La Hermandad de Nuestra Señora de Aránzazu de Lima fue fundada en 1612 por los miembros de la comunidad vasca en aquella ciudad. Su objetivo era el de atender las necesidades espirituales y materiales de los vascos que vivían o pasaban por esta ciudad. Fue disuelta, lo mismo que el resto de hermandades y cofradías, por el Gobierno de Perú en 1866, tras más de dos siglos de gran actividad e influencia social. Todos sus bienes pasaron, por decreto, a la administración de la Beneficencia pública de Lima.

En aquel momento clave, parte de sus miembros aceptaron convertirse en una cofradía centrada sólo en el ámbito religioso, mientras que 24 familias que conformaban una parte substantiva del núcleo que había fundado y dirigido la Hermandad en su larga historia, decidieron mantenerla viva, aunque ya no existiera de forma oficial.

Así se ha mantenido durante otro siglo y medio. Aquellas familias de vascos, formadas por comerciantes, mineros y profesionales, fueron extendiéndose por el continente americano, de norte a sur, y por Europa. De forma que aquella Hermandad nacida para actuar en Lima, y relacionarse con el resto de hermandades y cofradías vascas en el mundo, se ha convertido, fruto de su disolución foral y del compromiso de aquellas familias, en una organización extendida a lo largo del mundo. Pero sin perder, el espíritu de hermandad y solidaridad con la que nació.

En 2019 se tomó una decisión de gran trascendencia, la creación de una euzkoetxea. Este centro, creado con el nombre Limako Arantzazu Euzko Etxea, e impulsada desde todo el Continente americano por miembros de la Hermandad, busca convertirse en un instrumento que ayude a cumplir en el siglo XXI los objetivos fundacionales claves de la Hermandad de Aránzazu de Lima: el apoyo mutuo, la atención a la comunidad vasca, el compromiso social, y la creación de una red que la conecta con el resto de agrupaciones vascas en el mundo. Así lo recoge su declaración de principios que forma parte del acuerdo fundacional de esta agrupación registrada en Perú.

Hoy en día los vascos de la diáspora están agrupados en torno a las euzkoetxeak que jalonan América y todo el mundo. Es por ello que lo natural sea que esas relaciones se tejan a través de una organización similar que se ajuste a las características que marca el Gobierno Vasco. Una institución que no existía en el siglo XVII y que desde su creación en 1937 debido a su compromiso con la Libertad y la Justicia durante el alzamiento franquista, la II Guerra mundial y los negros años de la dictadura de Franco, ha logrado el respeto de toda la comunidad vasca en el mundo.

De esta forma la Hermandad, cuyo espíritu se mantiene constante desde hace más de cuatro siglos sin perder su esencia ni su estructura original, crea un nuevo instrumento para ayudar a atender, en esta época, sus objetivos fundacionales.

Inicio


Asociación Limako Arantzazu Euzko Etxea
Declaración fundacional

LA RAZÓN

Cuando el 13 de febrero de 1612 un grupo de vascos vecinos de Lima decidió constituir la Hermandad de Nuestra Señora de Arantzazu de Lima, se puso en marcha una comunidad de voluntades, objetivos e intereses que marcarían la historia del Perú, y que influiría de una forma determinante en las comunidades vascas que se habían formado en América.

La imagen de la Andra Mari de Arantzazu de la Hermandad de Lima

Esta comunidad que nació para atender a los «miembros de la nación vascongada en Líma», (que en aquellos tiempos estaba formada por alaveses, bizkainos, gipuzkoanos y navarros), fue ampliando con el tiempo su labor y asumiendo, también, labores de responsabilidad social con los más desfavorecidos.

La disolución de la Hermandad en 1865, por imperativo legal, dejó a la comunidad vasco-peruana sin un instrumento que había sido un elemento de integración tanto entre los vascos de Lima, como de estos con la comunidad en la que vivían.

Desde el momento de su disolución y hasta el día de hoy una parte de las familias que conformaban la Hermandad en aquellos últimos momentos de su existencia legal, decidieron conservar esa conexión y mantener a buen recaudo el espíritu de aquella comunidad de vascos. Repitiendo, para la propia Hermandad, la misma fórmula que aplicaron a principios del siglo XIX cuando se vieron obligados a abandonar la bóveda situada bajo la Iglesia de San Francisco donde desde 1693 eran enterrados sus miembros.

En el acto de sellado de la bóveda, aquellos vascos colocaron una placa en la que se dejaba constancia de que «Aquí yacen los muy nobles y muy leales hijos y descendientes de la Provincia de Cantabria» (Cantabria era en aquellos tiempos una de las formas de denominar al solar vasco peninsular).

Además, en sus libros, se incluyeron una serie de precisas instrucciones para quienes en el futuro quisieran reabrir aquella bóveda. En las mismas se indicaba: «Esta explicación y noticia se pone aquí para los venideros (…); en caso necesario es fácil quitarla y dar entrada a la bóveda».

Ahora nosotros, los descendientes de todos los vasco-peruanos que han conservado, desde hace más de 150 años, la memoria y el espíritu de aquella comunidad de vascos, somos los «venideros». A nosotros nos ha tocado vivir el momento adecuado para abrir la «bóveda» donde se ha conservado la Hermandad, de forma que con el espíritu conservado y con el aprendizaje acumulado en ese siglo y medio de historia, pongamos en marcha este instrumento que, en un formato actual y enlazado al resto de la comunidad vasca en el mundo, nos va a permitir volver a disponer de una estructura que de forma organizada, pública, abierta, y colaborativa, cumplirá los objetivos con los que nació la Hermandad hace casi 500 años.

Para ello se pone en marcha esta Asociación Cultural Limako Arantzazu Euzko Etxea, que será registrada como tal en Perú y que pedirá su registro en la red de Euskaetxeas creada por el Gobierno Vasco. Su denominación abreviada será Limako Arantzazu Euzko Etxea.

LOS EJES

Los miembros fundadores de esta asociación que también tomará la forma de Euskaletxea, somos los descendientes de grupo de familias que decidieron conservar vivo el espíritu de la Hermandad de Nuestra Señora de Arantzazu. Somos peruanos de ascendencia vasca, provenientes de esas familias que, desde antiguo, han vivido y trabajado en nuestro país aportando riqueza y desarrollo a la comunidad.

Del País de los Vascos llegaron, llegamos, tanto en la época de las colonias como tras lograr nuestra independencia, numerosas familias que dieron su trabajo, su esfuerzo, su compromiso e incluso su vida por Perú. Realizando una fundamental aportación al desarrollo social, económico y cultural del nuestro país.

Ratificamos nuestro profundo y filial compromiso con la patria peruana con la que desde esta agrupación queremos colaborar de una forma muy especial en los campos del desarrollo económico y en el de la justicia social. Pero también estamos orgullosos de nuestra conexión histórica con la patria de nuestros mayores. No sólo nos sentimos puente entre dos naciones que tienen mucho para compartir, sino que nos sentimos parte de la comunidad vasca que desde todos los rincones del mundo pueden y deben ser coparticipes de la historia de la nación vasca y de sus avances en todos los campos, desde el económico hasta el político

Ese doble compromiso es el que va a guiar la labor de Limako Arantzazu Euzko Etxea.

Con respecto a la nación vasca

Los tres aspectos básicos que guían nuestra labor en base a tres próceres de la nación vasca.

Nuestros mayores tomaron una combativa y activa poción de defensa de las libertades vascas tras su eliminación por la fuerza de las armas tanto por parte de la República francesa (1789) como por parte de los gobiernos de la Monarquía «liberal» española (1839-1876). En la constitución de esta Asociación confirmamos ese compromiso histórico. La figura de esa época que nos sirve de modelo es Tomás de Zumalakarregi, un héroe comprometido con la defensa de nuestros Fueros, las constituciones de los territorios vascos. Fuimos comprometidos Carlistas en base a nuestro compromiso con las Libertades vascas.

Tras la disolución impuesta de la Hermandad, a finales del siglo XIX, nace en tierra vasca una idea y una nueva visión de lo somos los vascos y de cuán es la posición que debe ocupar la nación vasca en el mundo. Fue Sabino de Arana y Goiri, el vasco que en el momento en que el Pueblo Vasco parecía condenado a la desaparición y a su disolución definitiva, fue capaz de tener la visión de cuál debía ser su futuro y la capacidad de movilizarlo. Su idea, la que rompe con las ataduras que los vascos han tenido durante siglos, es la que marca el camino de la Libertad de la Nación: Euzkotarren Aberria Euzkadi da (Euzkadi es la Patria de los Vascos). El País de los Vascos, la Nación vasca, ni es, ni debe ser parte de España, o parte de Francia. Los vascos deben ser los protagonistas de su propio destino, como lo deben ser todas las naciones de la tierra.

Sabino de Arana creo las principales señas de la Nación vasca: Un nombre a la Patria, Euzkadi; su bandera, la Ikurriña; y su himno. Devolvió a los vascos su dignidad, robada junto con las Libertades vascas y definió la estructura política del país de forma visionaria: Euzkadi, una confederación de todos los territorios vascos, unidos como hermanos libres e iguales.

El Lehendakari José Antonio Aguirre

El tercero de los próceres de la Patria Vasca es José Antonio de Aguirre y Lecube. El vasco que fue elegido primer Lehendakari en uno de los peores momentos de la historia de esa nación, con las tropas de los insurrectos franquistas a 40 km de Gernika; con más de medio país ocupado por los facciosos y con el resto defendido por un ejercito de obreros, estudiantes, campesinos y comerciantes; con las democracias occidentales dando la espalda, con la jerarquía eclesiástica apoyando a los insurrectos… Con todo eso y muchos más factores en contra, Aguirre asumió la responsabilidad de liderar el primer Gobierno Vasco. Y lo hizo hasta el final.

En su juramento está recogido su compromiso de defensa de servicio al Pueblo Vasco.

Jainkoaren aurrean apalik,
Eusko Lur gainean zutunik,
asaben gomutaz,
Gernikako Zuhaizpean,
herri ordezkarion aintzinean
nere agindua ondo betetxea zin dagit.
Ante Dios humillado,
en pie sobre la Tierra Vasca,
en recuerdo de los antepasados,
bajo el Árbol de Gernika,
ante los representantes del pueblo
juro desempeñar fielmente mi cargo

Lo mismo que en sus acciones como persona, como empresario y como político, está recogido su compromiso con la Doctrina Social de la Iglesia y con la Justicia Social.

Porque su compromiso con la liberación de la Patria, está íntimamente unido a la defensa de la dignidad de las personas. No puede existir una Patria Libre sin Justicia social.

Su dignidad, su capacidad política, y su compromiso con la Democracia, la Libertad y la Justicia, le convirtieron en un líder que tuvo una importante influencia, a pesar de ser presidente de un gobierno en el exilio, en la creación de la idea de Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Su visita a Lima en 1942, dentro de su primera gira americana, en plena guerra mundial y cuando parecía que el fascismo tenía las de ganar, tuvo un impacto extraordinario en la comunidad vasca de Perú.

Fue un revulsivo y presentó a los vascos de esta república americana la imagen del Nacionalismo Vasco del siglo XX, el que marcaría el devenir de la Nación y le llevaría a convertirse en el eje y el constructor de la sociedad vasca moderna que hoy conocemos.

El intenso compromiso con la Patria Vasca sobre el que se basaba el sentimiento vasco en Perú, tan engarzado en el carlismo de Zumalakarregi, se despertó con el mensaje y la idea de Nación que trajo el Lehendakari Aguirre. Apenas 50 años después de que Arana nos enseñara el camino, Aguirre y los nacionalistas vascos de su generación, habían conseguido crear una ideología que defendía a la Patria y a la Persona. Una idea basada en la defensa de la Nación, pero también en la defensa de la Libertad, la Democracia, y  la Justicia Social.

Aguirre explicó, a todo el que quiso oír, cuáles debían ser los compromisos de los vascos en el mundo:

  • En su país, ser de entre todos los ciudadanos, los mejores.
  • Ser los más dignos representantes del Pueblo Vasco
  • Colaborar en la defensa de la Causa del Pueblo Vasco
  • Defender la Libertad, la Democracia y la Justicia Social en el mundo

Éste es el mensaje que Aguirre dejo en Perú, y éste es el compromiso que muchos vascos de este país adquirimos desde aquel momento. Unos compromisos que renovamos en la hora en que creamos este Centro Vasco, y que definimos como ejes fundamentales de nuestra organización. El día que ésta renuncie a uno de ellos, no tendrá razón de ser.

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Reconocimiento como Centro Vasco de la asociación
«Limako Arantzazu Euzko Etxea –Lima Basque Center» de Lima (Perú).

Relación de acuerdos adoptados por el Consejo de Gobierno (27/07/2021)

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Mensaje por el reconocimiento oficial de la
Euzko Etxea

27 de julio de 2021

Hoy, martes 27 de julio, el director para la Comunidad Vasca en el Exterior, Gorka Álvarez Aranburu, nos ha informado que, en el Consejo de Gobierno del Gobierno Vasco presidido por el lehendakari Iñigo Urkullu, se ha reconocido de forma oficial como Centro Vasco a la asociación «Limako Arantzazu Euzko Etxea – Lima Basque Center».

Queremos decir a toda la comunidad vasca, a la del país y a la de la diáspora, que es un honor para nosotros entrar a formar parte de la rede de Euzko Etxeak y que esperamos estar a la altura, cumpliendo de la mejor manera posible lo que el Lehendakari Aguirre encargo a los centros vascos del mundo: “ser la representación de nuestro país”.

Esta euzko etxea nace impulsada por los actuales componentes de una hermandad, la «Hermandad de Nuestra Señora de Aranzazu de Lima», fundada en 1612 por los «hijos de la nación vascongada» que habitaban en aquellos años en la ciudad de Lima. Aquellos alaveses, bizkainos, guipuzcoanos y navarros que la crearon, lo hicieron como una estructura de apoyo, tanto para los vascos de la ciudad como para los que llegaban a ella. Fue una de las piezas claves de la gran red de apoyo entre vascos que se creó a lo largo del mundo, y que se apoyaba en buena medida en las cofradías y hermandades que, bajo la advocación de la Virgen de Aranzazu, se fueron fundando en diferentes lugares de América. Además, tuvo una importante labor de solidaridad y apoyo a los más necesitados que se prolongo hasta que sus bienes fueron incautados por el gobierno de la República de Perú.

Fue en 1865 cuando el gobierno disolvía de forma oficial la hermandad y se apropiaba de todos nuestros bienes, pero un grupo de miembros de la misma la han mantenido viva hasta el día de hoy. A pesar de que con el paso de los años sus integrantes se fueron dispersando por toda América y Europa, mantienen sus raíces en Perú y en Euzkadi. Lo mismo que se han mantenido sus reuniones, sus archivos, el nombramiento de cargos y todas las actividades propias de una institución como ésta.

Es de esa hermandad todavía viva, aunque no sea de forma oficial para el Gobierno de Perú, de donde nace la idea de crear este centro, bajo el nombre Limako Arantzazu Euzko Etxea, e impulsada desde todo el Continente americano por miembros de la Hermandad, busca convertirse en un instrumento que ayude a cumplir en el siglo XXI los objetivos fundacionales claves de la Hermandad de Aránzazu de Lima: el apoyo mutuo, la atención a la comunidad vasca, el compromiso social, y la creación de una red que la conecta con el resto de agrupaciones vascas en el mundo. Así lo recoge su declaración de principios que forma parte del acuerdo fundacional de esta agrupación registrada en Perú.

Hoy en día los vascos de la diáspora están agrupados en torno a las euzko etxeak que jalonan América y todo el mundo. Es por ello que lo natural sea que esas relaciones se tejan a través de una organización similar que se ajuste a las características que marca el Gobierno Vasco. Una institución que no existía en el siglo XVII y que desde su creación en 1937 debido a su compromiso con la Libertad y la Justicia durante el alzamiento franquista, la II Guerra mundial y los negros años de la dictadura de Franco, ha logrado el respeto de toda la comunidad vasca en el mundo.

De esta forma la Hermandad, cuyo espíritu se mantiene constante desde hace más de cuatro siglos sin perder su esencia ni su estructura original, crea un nuevo instrumento para ayudar a atender, en esta época, sus objetivos fundacionales.

Nacimos con voluntad de colaboración con la comunidad vasca en general y con los centros vascos en particular. Y hoy, que recibimos este reconocimiento oficial, nos reafirmamos esta idea. Creemos que una de las mejores cosas que crearon los vascos de la diáspora fue una red de colaboración y apoyo mutuo. Nosotros fuimos durante siglos uno de los principales ejes de esa red, y estamos dispuestos a trabajar para volver a serlo. Una red formada por centros vascos que colaboran como hermanos libres e iguales.

Ser miembros de la red de euzko etxeak es una responsabilidad importante, y asumimos esta misión, que honra a los que nos atendieron, con orgullo y con compromiso de dedicación.

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Dirección de la Euzko Etxea

Via Principal 155, San Isidro 15073, Torre real seis, Pisos 6 y 7,
Lima, San Isidro 15073, Perú

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